El tesoro de Espoz y Mina

Valorado 5.00 sobre 5 basado en 3 puntuaciones de clientes
(3 valoraciones de clientes)

14.00


El humor, el realismo urbano zaragozano y el ritmo trepidante se dan la mano en esta divertida novela que cuenta la vida, y las peripecias divertidas, de un joven que decide independizarse y vivir nuevas experiencias sin renunciar a su pasión por la literatura. Lo pasarás muy bien… ¡y te producirá varias carcajadas!

Descripción

Un joven decide independizarse y vivir nuevas experiencias. Siguiendo su pasión por la literatura, se convierte en vendedor de libros de lance y descubre un excitante mundo en el que conviven bibliófilos, coleccionistas, escritores callejeros, pícaros de toda condición y divertidas mascotas. Narrada con un lenguaje cercano y envolvente, plena de pasajes divertidos, escenarios actuales y personajes misteriosos, constituye una auténtica genialidad del realismo urbano zaragozano, que se lee de un tirón con una sonrisa casi permanente.

 

Año de Edición: 2009 (2ª Ed.). 2007 (1ª Ed.)

Nº Páginas: 462

ISBN: 978-84-88962-56-0

NOVELA (Ficción Moderna)

Comentarios

3 valoraciones para El tesoro de Espoz y Mina

  1. Valorado en 5 de 5

    Michel

    Un libro muy divertido y fácil de leer.

  2. Valorado en 5 de 5

    Luis

    Libro muy entretenido y entrañable para la gente que conocemos el Casco Histórico de Zaragoza y su barrio de San Pablo (El Gancho)

  3. Valorado en 5 de 5

    Gonzalo Fernández Pellicer

    Este “Tesoro de Espoz y Mina” es la novela que más veces he releído de Fernando Jiménez Ocaña, así que supongo que para mí es la mejor novela que ha salido de su pluma.
    Es un libro que forma un, digamos, díptico con “El vendedor a la intemperie”, con el que tiene en común la descripción del paisaje y personajes que desfilan a través de sus páginas: una variopinta y heterogénea fauna de beodos, colgados, pornófilos, drogados, gitanos, putas, bibliófilos, filántropos, colgados, zumbados y miserables, paseantes del Rastro zaragozano los domingos por la mañana, junto a otros personajes más iluminados y luchadores que hacen de contrapeso en el cotidiano vivir.
    Describe esta novela la peripecia vital de un joven que, seducido por la literatura, abandona su trabajo y se lanza a la aventura de convertirse en escritor; teniendo que sobrevivir en el día a día, , decide poner un puesto en el Rastro y vender los libros que ya ha leído. Se narran los hechos de su peripecia vital, por una parte la escritura, y por otra, su vida amorosa, desdoblándose argumentalmente en una serie de escenas (hilarantes algunas, como la de la mona encerrada en una despensa con Martín, el escritor) en las que no decae el interés del lector a lo largo de más de 400 páginas.
    Es esta una novela que refleja la vida tal cual es (el espejo puesto a lo largo del camino, como Stendhal, como Tolstoy, como Baroja), y de hecho tiene un fuerte aroma barojiano en su forma y en su fondo, y una miríada de fascinantes personajes, algunos con unas pocas páginas, y otros apareciendo en varios capítulos a lo largo de todo el libro.
    El argumento tiene un marcado componente autobiográfico de quien ha vivido casi todos los acontecimientos narrados, la vida del vendedor de libros de lance, sus clientes, los trapicheos de la calle, la compra de libros, los engaños de la gente, la fauna zaragozana de los años ochenta, etc etc. Se nota que el autor de esta novela sobrevivió durante más de veinte años en un puesto del Rastro, y anotó mentalmente, cual cámara cinematográfica, todo lo que vió a través del visor.
    Me ha llamado poderosamente la atención uno de los personajes mayores que aparecen por las páginas del libro, Natalio Viñas, al igual que Martín, vendedor de libros de segunda mano, pero a diferencia suya, un individuo trágico, que va repartiendo azufre y maldad allá por donde pasa, con su lengua bífida y su escepticismo vital. Sin duda, uno de los aciertos mayores de la novela, ya que el luciferino elemento pervive en la memoria mucho tiempo después de acabar el libro. En mi opinión, se merecería un libro dedicado a él solito, desvelando los entresijos de su maleada y misteriosa existencia. ¿Quizás Jiménez Ocaña nos lo regalará algún día? ¡Quién sabe!
    Recomiendo vivamente la lectura de este, uno de los libros mejor narrados de Fernando Jiménez Ocaña, y con más historias trágicas, cómicas e hilarantes, dignas de conocerse ubicadas en esta ciudad de nuestros amores, Zaragoza.

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